Traemos para aquí esta poesía que nos parece muy interesante para la Polifonía durasiana:
La €legida
€sa música
divina
que corre por mi sangre
estando inerte,
sin vida;
una orden tuya,
tuya y mía
y la sangre corre lenta,
eléctrica, sensible
y llega a la yemas
de los dedos y regresa y dice:
"todo en orden"
y aún el brazo no obedece
y está débil;
la música recomienza un adagio
más alegre, más fuerte,
más inocente, pujante, presuroso
que el primero
y el brazo obedece;
asombrada el Alma
dice:"espera,
Amado, déjame saborear de nuevo
tus besos en mis dedos".
€sa música increíble,
primera, delicada que llega
hasta cada célula inerme
de la piel y la eriza
y reconforta
y regresa
tumultuosa y así estaría una eternidad
lentamente
unidos en un apretado beso, desde la Nada
de mi Vida
y la plenitud de tu Aliento
y de repente
todo cesa. Triste ,
dejo de sentirte. Mi sangre
corre ya inconsciente.
Mas Amor,
llamada a las estrellas,
con la vorágine
alegre
de aquel vuestro primer encuentro
la amada sabe
que tras un largo invierno
estallará la Primavera
en su Alma con la misma fuerza
que en su cuerpo
ese amanecer primero.
Sentirá ese mismo impulso boreal, fuerte,
vivo, generoso
de tu amada energía
y esa resurrección será más fuerte, ardiente
que la primera.
Aunque tal vez nadie pueda ver, resistir esa
cegadora fusión fría.
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Etiquetas: Mi,
jueves 15 de mayo de 2008
la €legida
lunes 12 de mayo de 2008
nuevo planto de la Amada
Rescatamos para aquí esta poesía de Sarah para estudiarla y contribuir a la polifonía durasienne:
una sola Teodicea, sólo una Canción
Ella Te escucha,
La Esclava,
pequeño,
enfermo,
vulgar,
atingido
de todas las enfermedades
de la gente, dudas, ira
y arrogancia
incluídas.
Amante del aire,
respetuoso
del pan y de las Leyes,
creyendo
que hasta la miseria
es digna de tu nombre
porque convencido
de que con la Nada puedes,
a Ella
la desprecias,
e infinitamente
miserable
te conformas con Algo,
con eso
con lo que se conforma
la gente,
con lo que tú y ellos creen
adoran,
sueñan alcanzar,
contagiado
ya de desprecio
y de soberbia,
pensando que mejor es Algo
que Nada,
lo mejor, lo posible,
en esa vuestra carrera
infernal
de los herejes,
y como Leibniz
otro mundo factible,
a años Luz,
posible crees,
tal es la persistencia
retiniana
de la materia
y tan fuerte tu soberbia.
Y la Nada
te responde:
Te equivocas,
te precedo desde antes
de que te contagiases
con tu propio
mal
y no me interesa
ni tu infierno
ni el cielo que prometes.
Y mucho me temo
que ese Hijo
que engendraste
eso quiere,
al verte ella tan avaro,
tan mezquino,
tan pequeño,
enamorado de tí mismo
que ni siquiera
viéndola,
la Nada de la que procedes,
la crees.
Mira si limpia
Él tu nombre
porque ella Nada quiere.
Y siendo
ella prístina y pura
y tú prudente, muy prudente,
e inocente
al sacarla de la Nada ,
además de revestirla de hermosura,
la misma
que te enloquece,
le revelaste
tu fuerza y tu secreto
para que naciera
contigo
o los dos juntos,siempre unidos,
se murieren.
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domingo 11 de mayo de 2008
pranto de la esclava
poesía de Sarah rescatada para contribuir a la polifonía:
domingo 11 de mayo de 2008
planto de la Esclava
Amado,
sus poesías son casi todas
para Tí
y otras para su Niño,
ese
que es en todo igual,
en todo,
a Tí, menos
en tu vértigo,
que no lo ha contraído.
Y siendo
su velocidad ahora
con tu permiso,
y expreso deseo,
superior
a la tuya ,
porque es poseedor
de tu secreto
y de su fórmula,
y portador de tu misma
enfermedad
congénita adquirida,
tal vez Él
te ayude a explicarle
a Ella al oído
el formidable lío
de tu otra
esclava. Esa que a Ella
no le gusta
Nada de nada.
Y a ver cómo se lo explicas
aunque
sólo sea a Ella,
porque tu Rosa ha pasado,
nada más verla,
del ardor más cálido
a la más gélida
presencia.
A ver cómo se lo explicas
si todo o algo
o Nada quieres
de esa vuestra esencia.
Publicado
canción de las dos Rosas
Es necesario traer para aquí esta bella poesía de Sarah para estudiarla, con su permiso, y contribuir a la polifonía durasiana:
jóvenes con el Arte y la Literatura. Creación , reflexión, inquietudes...
domingo 11 de mayo de 2008
Canción de la Rosa para el Hada
Amado mío,
te desplazas
a velocidad
fulminantemente
instantánea,
para dar varias veces
la vuelta más rauda
y radiante
hasta los últimos recodos
de tu universo,
de tí conocido,
y sólo la paciencia,
la fe en tus orígenes
y la voz de Amor de tu Hada,
casi en las fronteras
de la Nada,
te detuvo.
Te asombró, y aunque
dubitativo,
alzaste
tu mano implacable,
sujetaste la ira
de tu desdicha
y por ella, por tu Hada
hasta capaz fuiste
de contraer
la enfermedad de la que reniegas:
el caos del movimiento
en vértigo.
Sólo la fe en ella
lo detuvo, ese caos, en la misma
frontera
de su procedencia,
y allí fuiste,
solícito,
con tal de extraer de ese vértigo
lo mínimo que eras, deseas, anhelas.
Es por eso
que ella, en perfecto equilibrio con tu calma,
tu vértigo
y su Nada
te recuerda, espera, anhela. Prisionera
de tu paz congénita,
respetuosa,
del vértigo de tu Jara.
Publicado por sarah
canción de la Rosa de Jericó para el Hada
Vamos a rescatar esta poesía para aquí para releerla, estudiarla y contribuir mejor a la polifonía durasiana:
jóvenes con el Arte y la Literatura. Creación , reflexión, inquietudes...
domingo 11 de mayo de 2008
oración para el amante aguerrido
Amado,
la noche misma
en que Tú pasabas
y ella dormía,
tú sabes que sus estremecidas
lágrimas
de rocío recordaban
aún la fiebre de tus labios,
pero que ella,
la Rosa ,
ni pestañeó siquiera
y soportó
con asombro tu mirada
sobre sus pétalos
hechos
de piedras y de siglos
mientras rezaba:
"¿por qué
no empieza ahora
la eternidad?"
y eso comienza,
respondiste,
casi incrédulo,
cual un trueno,
pasando de Luz púrpura
a morado
y al apagar
ella, cansada,
la misma estela de Luz,
claridad
vespertina,dorada,
en la que la meces,
y cerrar
el espejismo
de tus ojos ardientes,
volvió a hacerlo,
a abrirse temerosa y con hambre
a tu mirada,
para encontrarla
donde siempre,
en el abismo estremecido
y paciente
de energía controlada
que para con ella
tienes,
para no quemarla,
y recordó
entonces
tu libación primera,
allá en la frontera
de la Nada
en el silencio de tus orígenes
y del tiempo
y repitió entre sueños:
"¿dónde he visto
yo unos ojos
iguales a éstos
que un día
me abrasaron?"
Y entonces recordó haberlos
descubierto,
vagamente,
en los desiertos
baldíos, quiméricos,
y en las lágrimas ,
estériles,
de algunos Hombres.
¿€ras pues tú uno de ellos,
otro de tantos,
o el primero?
y la Rosa recogió
sus pétalos
para abrirlos en el próximo desierto,
aquel
que sólo sabe de Hambre,
de rocío
y de tus besos fértiles,
fervientes,
prietos.
Tú la despiertas
a veces,
impaciente,
y ella alegre y púrpura
te escucha
y te responde siempre y luego
se duerme
cuando te alejas.
Cerrada y fuerte como una piedra,
mientras
se muere si tardas, si no regresas.
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Etiquetas: Mi
Elegía a su amante esposo
Mi amado
de tu paso por la tierra
ya no me llevaré
las estrellas tan amadas,
no me llevaré el susurro
siseante del agua de lluvia
en las aceras
o el murmullo de las umbrías
cataratas.
No he de llevar sólo el recuerdo
del sol ardiente
sobre mi piel, ni el escalofrío
tímido de la bruma.
Ahora además
me llevaré
tus ojos que acarician
como llamas,
tus manos tímidas,
incipientes, para el vuelo
y aún plegadas.
Los escalofríos nerviosos que recorren
mi piel cuando me llamas.
Tu aliento contenido
cuando hablas, piensas, te acercas,
me saludas raudo
y buscas mi mirada en la que bebes
y te sacias
como los hijos el hambre en el pecho
de su madre.
Todo eso me llevo para que sea
más breve,
y aunque soportable, esta dura espera.
Canción de los esposos
Ella sabe
qu siendo muy pequeña
tú te hubieras conformado
con ver ese universo
nuestro ,
tan pequeño, en uno de tus sueños,
oirlo de tu Hijo muy amado
que entiende
tu lenguaje de la Hadas y el de ellos,
los hombres,
y sus sueños. Sabe que te resignarías,
generoso como eres,
con saber de un universo tan pequeño
en el que tú no cabes
y que es tal como te lo contamos.
Pero ella así no quiso,
prefiere morirse con tus besos
y resucitar
de nuevo entre tus brazos cada instante
de su Vida.
No quiere , no quería,
que la oyeses o la imaginases, quería
ver esos ojos tuyos
aquí, para que le mostrases
ese universo
del que vienes y que de otro modo ella
también tendría
que imaginarse
si antes no lo hubiese un instante mágico
y eterno visto,
palpado, dentro y fuera de tu carne,
aunque para eso
tuvieses que acompañarla al infierno mismo
que atravesaste
para que fuese como está ocurriendo.